RD y China: auge comercial y notorio desequilibrio

https://presidencia.gob.do/sites/default/files/styles/large/public/news/2023-07/IMG_2321.jpeg?itok=T1XJyfJi

El comercio entre República Dominicana y China ha mostrado un aumento continuo en años recientes, impulsado principalmente por un incremento notable en las importaciones provenientes del país asiático. No obstante, esta relación comercial sigue caracterizándose por un notable desequilibrio, dejando a la nación caribeña con un considerable déficit en su balanza comercial.

Durante el período comprendido entre 2020 y 2024, las transacciones comerciales bilaterales entre los dos países excedieron los 22,428 millones de dólares, de acuerdo con datos oficiales. De esta cifra, más de 19,894 millones se atribuyen al déficit total, que marca la brecha entre lo que el país adquiere de China y lo que puede vender en ese mercado. Esta desigualdad, aunque esperada por la variación en capacidad industrial y estructura económica, presenta retos significativos para la estrategia de comercio dominicana.

En el año 2020, las importaciones dominicanas desde China sumaban 2,927.5 millones de dólares. Para el cierre de 2024, esa cifra había escalado hasta los 5,210.6 millones, lo que representa un aumento del 77.99 % en apenas cuatro años. Esta aceleración responde a la alta demanda de productos manufacturados, electrónicos y tecnológicos de bajo costo, características que han posicionado a China como uno de los principales proveedores del mercado dominicano.

Los artículos más importados en ese periodo abarcan una variedad extensa de productos. Destacan principalmente las máquinas automáticas para procesar o tratar datos, que son digitales y portátiles, acumulando un monto de 616.9 millones de dólares. Les siguen en la lista los teléfonos inteligentes, con un valor de 607.7 millones, y otros dispositivos de comunicación móvil, que ascienden a 478.5 millones.

Las importaciones de módulos o paneles de células fotovoltaicas alcanzaron los 435.5 millones, al igual que los productos de plástico y sus manufacturas, que llegaron a 416.4 millones. Las motocicletas y ciclomotores sumaron un total de 349.0 millones, mientras que las partes y piezas para la industria alcanzaron los 376.1 millones de dólares.

Otros productos relevantes incluyen productos planos de hierro o acero sin alear (293.3 millones), vacunas para uso humano (274.6 millones) y equipos para transmisión de voz e imágenes (271.4 millones).

Hasta 2025, las importaciones han mantenido su crecimiento, alcanzando los 2,065.2 millones de dólares. Los teléfonos inteligentes permanecen a la cabeza con un total de 91.0 millones solo en los primeros cinco meses del año. Además, se incluyen los automóviles de pasajeros, que muestran un valor de importación de 26.4 millones de dólares, destacando una diversificación en los productos solicitados por el mercado local.

En cuanto a las exportaciones, la perspectiva es más discreta. Entre los años 2020 y 2024, las exportaciones desde República Dominicana a China alcanzaron solamente un total de 1,267 millones de dólares, abarcando 463 productos diferentes. El ferroníquel se destaca con un monto acumulado de 520.9 millones de dólares, estableciéndose como el principal producto vendido al gigante asiático.

Otros artículos que han sobresalido comprenden minerales de cobre y sus concentrados (260.2 millones), dispositivos médicos y quirúrgicos (144.5 millones), tabaco no procesado (123.6 millones), minerales de zinc y sus concentrados (73.4 millones), residuos y restos de cobre (42.0 millones) y aparatos para uso ostomizado (40.6 millones de dólares).

Durante los primeros cinco meses de 2025, las exportaciones dominicanas hacia China totalizaron 130.6 millones de dólares, con una ligera contracción interanual del 1.5 % en comparación con el mismo periodo de 2024.

Esta desproporción en el comercio entre ambos países subraya la urgencia de robustecer la estrategia de exportación de la República Dominicana, ampliar su gama de productos y promover una mayor competitividad en sectores con posibilidades. Simultáneamente, plantea una discusión sobre la creciente dependencia de bienes chinos y las repercusiones que esto podría ocasionar en la industria y el trabajo local si no se establecen condiciones comerciales balanceadas mediante medidas específicas de política económica.